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Escuela de Milán

  • Foto del escritor: Vanessa Guzman
    Vanessa Guzman
  • 8 ene 2022
  • 3 Min. de lectura


La escuela de Milán surge con Mara Selvini Palazzoli y el instituto de la familia en Milán entre 1962 y 1972. Se desarrolla en base a las investigaciones donde se encontró que las familias con un miembro de síntomas psicóticos se encontraban dentro de una paradoja; a partir de esa idea, se proponen crear una contraparadoja (otra paradoja que afecte a la primera paradoja) para dar solución al conflicto.


Este modelo parte de la idea de que la familia forma sus propias reglas (que afirman o contradicen una acción) mediante la comunicación (verbal o corporal). Menciona que cuando dichas son dañinas, pueden generar la patología; por lo que se enfoca en cambiar estas reglas mediante la conciencia del problema, es decir, hacerle ver a la persona que cuando ocurre cierta situación o suceso, actúa de cierta forma.


Algunas de las intervenciones que este modelo utiliza son:

  • Connotación Positiva: se enfoca en buscar algo bueno/positivo dentro del problema o conflicto

  • Rituales familiares: son tareas o estrategias con el fin de alejar o lograr un cambio de atención del síntoma. En el caso de los niños deben ser tareas llamativas e interesantes, mientras que en adultos deben ser tareas simples y sin sentidos. Por ejemplo, si la persona presenta ataques de pánico, se le puede pedir que cuando presienta que va a pasar por uno, gire tres veces la pulsera de su mano.

  • De la rivalidad a la ayuda: es un cambio de foco donde dejan de prestar la atención en el miembro con el problema y se enfocan en los demás miembros de la familia.

  • Los terapeutas se hacen cargo: se enfoca en acomodar los roles dentro de la familia pero el terapeuta es quien se pone como objetivo o se sacrifica. Por ejemplo, el terapeuta podría designar a uno de los clientes una tarea para hacer el acomodo de la estructura, pero puede que esta tarea le disguste e incluso pueda crear un conflicto entre ambos (terapeuta-cliente).

  • Los terapeutas aceptan sin objeción una mejoría sospechosa: esto ocurre cuando se presenta un cambio de primer orden y el paciente menciona que ya mejoró (sin haber realizado un cambio en la estructura familiar), por lo que se le sugieren tener mas terapias en caso de que regrese el problema.

  • Recuperar a los ausentes: se aplica cuando es necesario que un miembro de la familia asista a la terapia y se recurre a enviar una conclusión sobre lo que paso en sesión.

  • Eludir la desconfirmación: se enfoca en hacer visibles las pautas de la invalidación que se dan a uno o varios miembros dentro de la familia.

  • El problema de las coaliciones negadas: se enfoca en convertir la coalición en una alianza, donde ya no se busque dañar a un tercero.

  • Los terapeutas declaran la propia impotencia sin reclamárselo: el terapeuta reconoce ante el o los pacientes el no poder manejar el caso, sin culpar o ser agresivo.

  • Los terapeutas se prescriben la paradoja externa: el terapeuta trata de cubrir una necesidad que tenga o presente el cliente (para saber cual es la necesidad se debe explorar el contexto de la persona), para que los miembros de la familia hagan lo mismo por sí mismos. Por ejemplo, una persona que tiene como necesidad que se le reconozcan sus logros, el terapeuta podría felicitarlo por ello de manera constante e incentivarlo a que siga mejorando.

  • Los terapeutas abandonan la función paterna, prescribiéndola paradójicamente a los miembros de la ultima generación: Se usan paradojas para regresar a cada miembro a su rol, se utiliza en casos donde los hijos toman el rol de padre o madre.



Referencias:


Eguiluz, L. (2004). Terapia Familiar: su uso hoy en día. Pax Mexico. Pp. 161-192

Mondragon, A. (2016). Escuelas o modelos sistémicos: escuela de Milán. Grupos sistémicos.

¡Gracias por leer!

 
 
 

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